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[escepticos] Homeopatia y ciencia



Voy a enviar este mensaje *personal*. Os lo mando por si he puesto algún
disparate y tal. He cogido algunas de vuestras ideas.

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Estimada Ximena,

Soy Ernesto,  ese biólogo ignorante que, junto con varios otros firmantes
viscerales, envió una carta a El País atreviéndose a negar el carácter
científico a la Sagrada Palabra de Hahnemman (o la homeopatía).
A mi casa ha llegado una carta suya. Si se le puede llamar carta, dado que
no se presenta usted, ni me explica el motivo de su envío; que aunque era
evidente por el contenido del sobre, no está de mal guardar un poco las
formas, digo yo).

En el texto de la carta que ha mandado usted a El País hay un grave error,
que puede resultar divertido en una carta personal, pero tratándose de un
texto dirigido a miles de lectores de El País, ya no es tan divertido, pues
constituye otro de los innumerables casos de desinformación acerca de estas
"otras medicinas".

¿En qué consiste el error? Bien, usted hace referencia a un experimento
publicado en la prestigiosa (efectivamente) revista Nature en el año 1988,
es decir, hace 11 años. Once años, estimada Ximena, en los cuales ha llovido
mucho: el experimento aquel y todo lo que sucedió después ha pasado a
denominarse "el caso Benveniste" y a citarse como uno de los ejemplos de
mala ciencia más interesantes. Veamos:

Aunque el experimento de Benveniste no probaba la eficacia de la homeopatía,
sí justificaba aparentemente el disparate de las diluciones homeopáticas, ya
que supuestamente establecía la existencia de la "memoria del agua". Pero
este fenómeno hoy en día (después de 11 años) es algo totalmente descartado
en la comunidad científica, porque los experimentos han dicho "No".

Nature era consciente de lo que suponía publicar un experimento tan
flojamente controlado y con semejantes resultados. Cito un párrafo del
informe de Carlos Tellería, Victor J. Sanz Larrínaga,
Miguel A. Sabadell , a petición del Instituto de Estudios de la Salud de la
Generalitat de Catalunya:
"El motivo de la publicación del artículo en Nature es permitir que miembros
destacados de la comunidad científica puedan descubrir fallos o agujeros en
el planteamiento, o sugieran nuevas experiencias que permitan validar las
conclusiones. Añade, con gran perspicacia, que no puede haber justificación
para utilizar las conclusiones de Benveniste fuera de dicha motivación."

Las críticas que recibió la revista Nature fueron duras: ni los datos ni el
diseño del experimento eran rigurosos, y así lo habían notado los referees
(los que se encargan de dar el visto bueno a la calidad de un artículo para
su publicación). Una comisión evaluadora, en la que participó el director de
Nature, repitió el experimento y obtuvo resultados opuestos a los de
Benveniste, decidiendo  que no había razones para aceptar las conclusiones
de éste como válidas. Muchos otros grupos repitieron el experimento de
forma independiente, con resultados también nulos: no había memoria del
agua; Benveniste estaba bajo sospecha (¿falta de rigor en su
experimentación, o simple fraude? ¿Tuvo algo que ver la financiación por
parte de la gran multinacional homeopática Boiron? Probablemente, no se
trató de fraude, sino de sesgo inconsciente). Posteriormente, Benveniste
rehusó repetir él mismo su experimento en una
situación más neutral y controlada.

La memoria del agua estaba científicamente acabada, aunque los homeópatas no
han variado un ápice sus creencias: siguen al pie de la letra al Maestro
Hahnemman.
Es típico de la pseudociencia seguir con un tema rechazado por la evidencia
sin aportar ninguna otra
prueba experimental. Benveniste seguía dando conferencias acerca del tema y
participando en "saraos" cada vez más pseudocientíficos. Por supuesto,
utilizaba la manida teoría de la
conspiración de los poderes fácticos contra él (las autoridades sanitarias,
a estas alturas, ya le habían retirado de su puesto: se había convertido en
un payaso de feria).

Actualmente Benveniste tiene el disparatado proyecto de transmitir las
"propiedades curativas" homeopáticas a través del cable, via internet
(como lo oyes, Ximena). Le ha sido otorgado ¡en dos ocasiones! el premio
Ig-Nobel, un divertido premio que parodia al Nobel, y que suele darse, por
ejemplo, a la investigación más absurda del año.

Y es que no sirve con citar un experimento publicado hace 11 años y
pretender que con eso se justifican los postulados homeopáticos. Y encima,
llamarnos ingenuos respecto al funcionamiento de la ciencia. En Nature,
y en otras revistas científicas de primera, se publican frecuentemente
estudios cuya validez es luego descartada cuando laboratorios diferentes
consiguen resultados opuestos utilizando la misma metodología. La ciencia
funciona así: lo que un día parece un resultado revolucionario, al poco
tiempo
resulta que se debió a un descuido en el diseño experimental, a la falta de
objetividad, o en el peor de los casos, al fraude. El de Benveniste no es el
único
ejemplo: los hay en medicina, en biología, en física, en paleontología...

No se puede citar a estas alturas el experimento de Benveniste como un apoyo
para la homeopatía, y por tanto, si su carta se publica en El País, en mi
humilde opinión está usted obligada moralmente a rectificar, o de lo
contrario
muchos lectores recibirán una información opuesta a la verdad.

Hay otras partes de su carta sobre las que haré otros comentarios.
Dice usted lo siguiente: "-En primer lugar hablan de ". . .quienes ganan
dinero con ello (los homeópatas). . . " como si los demás profesionales
trabajaran por amor al arte.".
Bueno, esto es tergiversar el sentido de nuestra frase, salvo que no la haya
entendido usted, y en ese caso queda relativamente disculpada. Si se fija
bien, en ningún momento hemos pretendido que la gente no deba ganar
dinero en su profesión. Lo que decimos en la carta es que los medios de
comunicación tratan el asunto de las medicinas alternativas de una forma
sesgada que favorece únicamente a la parte que gana dinero con ello, pero no
a la parte que gasta el dinero. En otras palabras, sirve como publicidad o
propaganda.
A la otra parte, el paciente o consumidor, le interesa una información
equilibrada, en la que la crítica científica a la "medicina alternativa"
esté
presente. Nos referimos a esto y no a que la gente deba trabajar gratis.

Dice usted también que es una "ingenuidad omnisciente" decir que la ley de
los infinitesimales contradice las leyes físico-químicas. Pues no, señora,
no es una ingenuidad. Lo que es una ingenuidad es pretender que todas las
industrias químicas y todos los laboratorios del mundo puedan funcionar en
el caso de que existiera "la memoria del agua". Si realmente las sustancias
potenciaran sus efectos al diluirlas, el mundo sería completamente
diferente al que usted conoce. Se han hecho multitud de
chistes y comentarios ingeniosos sobre cómo sería el mundo si la ley de
los infinitesimales fuera cierta. Cuando decimos que hay una contradicción
con las leyes físico-químicas, no estamos negando que haya cosas
desconocidas para la ciencia; sino que hay en ciencia leyes y conceptos bien
establecidos, como el número de Avogadro, que son incompatibles con las
propiedades mágicas de los productos homeopáticos. Incompatibles quiere
decir incompatibles: o es cierto uno, o es cierto otro, pero no los dos al
mismo tiempo.
No pretenderá usted que eliminemos aquello que ya conocemos sólo por unas
teorías sin ninguna prueba a favor, inventadas por un señor que ya iba
retrasado científicamente en el siglo XVIII.

Más adelante dice usted que los científicos no han de pronunciarse (¿?)
sobre la acción "in vivo" de la homeopatía, ya que, como usted misma ha
tenido ocasión de comprobar, es muy eficaz. Pero en estos casos no sirven
las anécdotas ni la apreciación personal. ¿Cómo distinguir entre las
supuestas curaciones homeopáticas y las supuestas curaciones milagrosas
en Lourdes?
¿Nos fiamos de usted porque es ATS? ¿Nos fiamos del Dr. Fulano porque
es homeópata? ¿Nos fiamos de los laboratorios Boiron porque son los que más
saben de "medicina homeopática"?
No, no nos fiamos. Solo nos fiamos de los ensayos clínicos, porque aunque
usted puede ser muy honesta, no es lo suficientemente objetiva (ninguna
persona lo es, y por eso los científicos usan ensayos de tipo "doble
ciego").
Le cuento un caso que podría ser similar:
MILES de enfermeras y médicos en EEUU practicaban y practican una técnica de
sanación conocida como "imposición de manos", que supuestamente curaba por
medio de una "extraña energía" de tinte paranormal. Todas estas enfermeras
estaban convencidas de que sus intervenciones eran muy eficaces (como usted
de la homeopatía). Y sin embargo, un experimento determinante, diseñado por
una niña genial, demostró que los "impositores de manos" no acertaban mejor
que el puro azar.

¿A qué se debe esta discrepancia entre lo que cree firmemente el enfermero,
y muchas veces
el paciente, y lo que muestran los experimentos controlados? Existen
fenómenos psicológicos relativamente bien conocidos, tanto en el médico como
en el paciente, que explican por qué esa aparente, repito, aparente,
"curación por la fe". Si usted está interesada en saber más, estoy a su
disposición.
Puede leer dos detallados análisis críticos del tema de la homeopatía en
http://come.to/arp (vaya a la sección "homeopatía", y busque el capítulo
dedicado al "caso Benveniste"; si no funciona esa dirección inténtelo en
http://rtnn.unizar.es/arp/).
En http://members.theglobe.com/jgarrido64/Pseudo.htm
también hay un buen texto para aquellos que quieran empezar a plantearse
algunas dudas muy necesarias en este mundo en el que la magia y la alquimia
convive con los satélites y los ordenadores.

Hay muchas otras cosas en su carta que merecerían comentarios críticos, pero
no quiero hacer este mensaje insufriblemente largo.
Nuestros argumentos no son "pseudocientíficos" ni "viscerales": están
basados en buenas razones. Otra cosa diferente es que usted no quiera
oír estas razones o que no le gusten.

Un saludo muy cordial y perdone de nuevo a este ignorante.


Ernesto J. C.
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