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Re: [escepticos]Alerta sobre curso homeopático.



Adela Torres Calatayud wrote:
> 
> Al hilo de lo que decia Catala de oler sobacos (puaf), me he acordado de
> una cosa. Me estoy leyendo el libro ese de Fantasmas en la Mente (Phantoms
> in the Brain) de Ramachandran, y ya de buenas a primeras el hombre
> mencionaba que algunas enfermedades tienen olores caracteristicos que
> pueden ser utiles para el diagnostico, y yo pregunto: es esto plausible?
> Asi sin pensarlo mucho, se me ocurre que una enfermedad que juege a bolos
> con tu metabolismo podria alterar la composicion quimica del sudor y
> liberar en el algunas sustancias de olor caracteristico segun la tripa que
> se te haya roto (por asi decir). No se si estoy diciendo una magufada
> gordisima, ilustradme al respecto. No pregunto por su valor diagnostico,
> sino si es posible que se den estos cambios. Por supuesto no me  refiero a
> terapias de oler sobacos ni sobacomancias (aunque en esto ultimo creo que
> es muy efectivo: "Snifff... predigo que en el futuro va usted a darse una
> ducha, o atengase a las consecuencias") ;-)

La verdad es que los métodos analíticos modernos evitan la necesidad de
prácticas que, no por antiguas dejan de tener sentido. La composición
del sudor tiene mucho que ver con la de la orina, y en ésta se advierten
fenómenos a simple vista (y olfato y sabor) que indican inmediatamente
que existe un cambio en la composición.

Los métodos diagnóstico clásicos incluían el examen de diversos "humores"
desde varios puntos de vista, entre ellos el organoléptico, como probar
el sabor de la orina. A nadie extraña que la presencia de azúcar en la
orina sea síntoma de diabetes mellitus, y mellitus significa dulce.
Los médicos de antaño sabían que era dulce porque la probaban (*).
También es característica la presencia de olor a formol en personas con
cetosis, derivada de un estado hipoglucémico (por culpa de una dieta
milagrosa, por ejemplo).

Hay que tener en cuenta que el "sistema analítico" olfatorio es capaz de 
detectar muchos miles de sustancias, casi como en una cromatografía de
gas. De hecho, me comentaron hace tiempoen sobre algún concursos de
catadores de vinos, en el que los participantes tenían que hacer
corresponder una muestra de caldo con su correspondiente cromatograma.

Pero bueno, de la posibilidad de detectar olfatoriamente ciertas sustancias
al establecimiento de un método de diagnóstico va un gran trecho. No todo
el mundo tiene la misma sensibilidad para las mismas moléculas (un vino
estupendo te puede saber normalito) ni es posible establecer un criterio
objetivo para cuantificar la presencia de una molécula (al menos no tan
objetivo como calcular el área del pico en el cromatograma).

Pues eso.

Salud,
JL

* Esto me ha recordado el chiste que nos contaba un profesor:

Un profesor de Medicina decía a sus nuevos alumnos, que estaban reunidos
en torno a un cadáver:
 - "Para ser buen médico hacen falta dos cosas, estómago y ojo clínico".
A continuación introducía un dedo en el ano del cadáver y seguidamente
se lo chupaba. Tras la demostración elegía un "voluntario".
 - "A ver, usted, haga lo que he hecho yo".
Aunque con visible esfuerzo, el estudiante conseguía repetir la operación.
 - "Excelente, excelente, muy bien de estómago. Pero muy mal de ojo
   clínico: yo me he chupado otro dedo".